martes, diciembre 19

  1. Las omisiones culpables proceden no solamente de la pereza y de la cobardía, sino también, frecuentemente, de no haber probado hasta sus límites la propia capacidad de hacer el bien. —¡Ánimo, tú puedes!

  2. Te conozco: sueñas con acciones grandes mientras apenas haces las pequeñas. —No dejes de soñar, que ya es hacer algo que los pusilánimes no hacen.

  3. No ves las omisiones porque de ti nada sale. —¡Sal de ti mismo y verás tus omisiones! —¿O no te conmueve el dolor que podrías haber aliviado, los hambrientos que rugen con tu hartura?

3 comentarios:

Josepa dijo...

Las omisiones son el lamento continuo.

Aeronauta dijo...

Las omisiones son más propias del que lucha, pero están por todos lados. ¿Qué me dices de los cultores de lo "políticamente correcto"?

botón dijo...

uffffff si
no nos parecen faltas las que son por omisión

saludos